
El afán y la ansiedad nos embargan, cada día. Somos atacados por el stress, la angustia de alcanzar las metas que nos hemos o nos han impuesto, pero...
¿qué tiempo nos tomamos para hablar con nuestro Creador y entregarle nuestros sueños?...¿qué tiempo le estoy dando a mi familia?...¿qué es lo que estoy construyendo a mi alrededor?.
Con el correr de los años, muchas personas desatienden su vida por entregarse a sus metas y desafíos...descuidan su Espíritu, Alma y cuerpo...cuándo quieren hacer "algo" ya es muy tarde o tienen muy poco tiempo...
La Biblia nos enseña...en Eclesiastes Cap 3:1
"Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora"
Cuidemos lo que Dios ha puesto en nuestras manos y póngamonos a cuenta con Dios.
Señor perdona mis faltas,
ayúdame a ser mejor,
ayúdame a cuidar lo que has entregado en mis manos con sabiduría.
amén.